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CABANYAL 2010: PENSADA PARA LA DESTRUCCIÓN

CABANYAL 2010, UNA EMPRESA PRIVADA PENSADA PARA DESTRUIR 1600 VIVIENDAS DEL CABANYAL, Y SIN CAPACIDAD JURÍDICA PARA REGENERAR Y REHABILITAR EL RESTO DEL BARRIO

El Plan Especial de Protección y Reforma Interior del Cabanyal-Canyamelar (PEPRI), es un proyecto Municipal, que esta Asociación de Vecinos, nunca ha compartido ni comparte en estos momentos con el Ayuntamiento de Valencia. Nuestra oposición siempre ha sido doble: nos hemos opuesto a una parte muy importante del contenido del plan y también a la forma en que se ha tramitado, de espaldas a los intereses de los vecinos más perjudicados.

Este es un Plan que dice perseguir dos objetivos:

-Destruir 1600 viviendas para que una avenida pensada en el Siglo XIX, para una ciudad inexistente en estos momentos, atraviese el barrio de El Cabanyal, objetivo que no era con el que se pensó en su momento.

-El segundo objetivo, que sin duda debería ser más importante que el primero, regenerar y rehabilitar el Cabanyal-Canyamelar.

Con el primer objetivo se ha conseguido dividir la opinión pública del barrio y crear enfrentamientos entre los vecinos, y sin lugar a dudas en el segundo objetivo estamos todos los vecinos y fuerzas sociales de acuerdo.

Pasados casi diez años desde la aprobación del polémico plan, nos encontramos con que en todo momento las políticas del Ayuntamiento han ido dirigidas a impulsar, a trancas y barrancas el primer objetivo, pero también se han dirigido a frenar la rehabilitación del barrio.

“SIN PROLONGACIÓN, NO HABRÁ REHABILITACIÓN” fue el slogan municipal cuando el plan entró por primera vez en los tribunales.

Para llevar adelante, lo que ha acabado siendo su único objetivo, el Ayuntamiento creó la empresa Cabanyal 2010. Una empresa que empezó siendo mixta y que ahora, ante el abandono de las empresas privadas ha pasado a ser pública, en contra de la pretensión inicial. Diga lo que se diga desde el Ayuntamiento, si las empresas privadas han abandonado ese barco, es porque saben que no lleva a buen puerto, a pesar de los múltiples compromisos que les ligan con el Ayuntamiento y GV.

Cabanyal 2010 fue creada para conseguir el primer objetivo del PEPRI, impulsar la prolongación de la avenida, destruyendo para ello 1600 viviendas con procedimientos del “TODO VALE”, y cuanto más barato sea mejor, aunque ello pase por utilizar métodos inconfesables. No contempla el más mínimo objetivo social. Si hay que engañar a los propietarios pagándoles menos de lo que realmente valen sus casas, adelante. Es una empresa pensada y con competencias para la destrucción del barrio al precio más barato posible. En ningún momento ha tenido, ni la tiene en el momento actual, CAPACIDAD JURÍDICA para gestionar la Rehabilitación del Cabanyal y ser una Oficina de Rehabilitación, lo diga el Sr. Bellver, el Sr. Grau o la mismísima Sra. Rita Barberá.

Si bien es cierto como dice la Sra. Alcaldesa, que el PEPRI del Cabanyal lo ha llevado en su programa electoral, que le ha dado la victoria en varias elecciones municipales, no es menos cierto que no solo le han votado los vecinos para que cumpla la mitad del proyecto. El mismo esfuerzo y empeño que pone para conseguir la destrucción de las 1600 viviendas, objetivo que nosotros no compartimos, le exigimos, desde la lógica de su razonamiento político, que lo ponga en la regeneración y rehabilitación de la totalidad del barrio.

Podrá ser discutible, pero desde la Asociación de Vecinos, pensamos que la prolongación de la Avenida Blasco Ibañez es un proyecto antiguo y de otra época. Hoy en día, ninguna ciudad moderna europea se plantea derribar 1600 viviendas, una gran parte de ellas protegidas, de un barrio que está declarado Bien de Interés Cultural. En Valencia, hace muchos años ya no se atrevieron a hacerlo con la prolongación de la Avenida del Oeste, que habría arrasado con medio barrio del Carmen. Pero el problema, en estos momentos, va más allá. Las empresas privadas, ya en la primavera del 2008 se dieron cuenta de lo inviable del proyecto, por las dificultades sociales y económicas que conlleva. Hoy en día, en plena crisis del ladrillo, deben estar celebrando lo acertado de la decisión de salida que tomaron.

Así las cosas, de los dos objetivos que perseguía el Plan, el primero, nos parece inviable y de llevarse a cabo acabará hipotecando más aun, si es posible, las arcas municipales. Que la Sra. Alcaldesa diga que la mayor parte de los 160 millones de euros del presupuesto que sueña con recibir de la GV para gastar en los próximos años, los va a destinar a derribar las 1600 viviendas, nos da una medida de la enormidad del problema que encierra este proyecto. El resto de la ciudad no recibirá ni un solo euro de ese presupuesto extraordinario, pero así y todo, los 168.884 m2 que precisa expropiar, no podrá pagar por ellos más allá de 950 €/m2, bastante menos de lo que valen en el mercado y de lo que acabaran dictando los tribunales.

Mientras tanto el segundo objetivo, el de la regeneración y rehabilitación, es perfectamente viable, tanto desde el punto de vista social como económico. Los empresarios de la construcción saben que ante la falta de expectativas de la construcción de nuevas viviendas, la rehabilitación debe ocupar el espacio que ya viene ocupando en toda Europa. Rehabilitar, reforzaría las señas de identidad, mejoraría el tejido social existente del barrio y favorecería la aparición de pequeñas empresas, que son las que crean más puestos de trabajo.

DESTRUIR EL CABANYAL ES, ENTRE OTRAS COSAS, UN MAL NEGOCIO PARA LA CIUDAD. LA CIUDAD NO PRECISA CUMPLIR SUEÑOS PERSONALES QUE SE QUEDARON DESFASADOS EN EL SIGLO PASADO, Y MÁS AUN A COSTA DE LA INJUSTICIA SOCIAL QUE SUPONE SACAR A LOS VECINOS DE SUS CASAS MALPAGANDOLES LO QUE VALEN.

REHABILITAR EL BARRIO, A CORTO PLAZO MEJORARÍA SU ECONOMÍA Y ES MUCHISIMO MÁS BARATO PARA LAS ARCAS MUNICIPALES.

POR LA REGENERACIÓN Y REHABILITACIÓN DEL CABANYAL.

NO A SU DESTRUCCIÓN

4 comentarios leave one →
  1. pedro permalink
    abril 1, 2010 9:38 pm

    qe lo dejen como esta,el cavañal qe llava en valencia mas tiempo qe la rita balberan tiene su historia,con sus muchas decadas de familias

  2. Asun permalink
    diciembre 1, 2011 10:23 am

    Creo que solo podemos opinar los que vivimos en el Cabañal… los que cuando volvemos de noche a nuestas casas vamos con el miedo metido en el cuerpo. Seamos sinceros el barrio ya ha dejado de ser barrio, ahora es un lodazal de violencia y drogas. Sólo hace falta darse un paseo para que te den ganas de salir. Es imposible vivir en él.

    Todos los días tengo que aguantar cuando cojo el coche ir con el miedo de atropellar a algún gitanillo, o que me tiren cosas al coche (como bombillas) cuando según ellos paso POR SUS calles. Cuando quiero comprar algo tengo que caminar más de 20 minutos, porque no hay ninguna tienda.

    Puede que haya cosas que no hayan estado bien hechos, pero en este momento sólo tengo ganas de que esto empiece de verdad.

  3. avvcc permalink*
    diciembre 1, 2011 12:40 pm

    El que te responde lleva 57 años viviendo en este barrio, y al menos 14 años peleando en primera línea por la defensa de las condiciones de vida de sus vecinos. Creo que más que derecho a opinar que lo tiene todo el mundo, me da cierto conocimiento de la situación y de cómo ha ido evolucionando en los últimos tiempos.
    Entiendo perfectamente que te de miedo pasar con el coche por determinadas calles a determinadas horas, por el riesgo importante de que se te cruce un gitanillo, que te sale de entre los coches. Hace 5 años ese gitanillo hubiera sido español. La situación ahora ha cambiado, pues lo más probable es que sea rumano.
    Yo paso muy a menudo por la calle Progreso, en la zona afectada por la prolongación y ese “miedo” se siente, pues el mas mínimo incidente podría acabar en una tragedia. Una situación parecida se puede percibir en la calle Los Ángeles o la calle San Pedro.
    Pero una cosa es sentir ese miedo y otra que exista un peligro por atravesar, sencillamente andando por esas calles, a las 12 de la noche. Te puedo asegurar que en esa segunda circunstancia no he sentido miedo. El índice de peligrosidad de nuestro barrio está por debajo de la media de la ciudad de Valencia. A mí, ni a nadie de mi familia nos han atracado por las calles de este barrio, como que si que les ha sucedido a mis hijos paseando por las calles del barrio Salamanca y les han quitado el móvil, por ejemplo.
    No hay razones objetivas para decir que es un barrio peligroso, aunque pueda dar “miedo” pasar en coche por alguna de sus calles. El miedo es subjetivo y cada uno siente el que quiere.
    No con este estoy diciendo que me gusten, ni mucho menos las condiciones de vida que tienen que soportar los vecinos que están viviendo en el entorno de la zona afectada por la prolongación. Me parecen humillantes e indignas, pero es el castigo al que nos tiene sometidos “nuestro ayuntamiento”, ese al que con una mayoría absoluta vienen votando los vecinos de esta ciudad, incluidos los de este barrio. Es más incluidos los de esa zona tan degradada. Personalmente me parece que se trata de un problema social y en todo caso policial, que tiene su solución, en el ámbito de las medidas sociales/policiales. Se trata de gente marginal que trafica con droga en muchos casos. No es un problema urbanístico, patrimonial, ni arquitectónico.
    Las condiciones urbanístico-arquitectónicas de nuestro barrio, pegado al mar, le confieren unas posibilidades inmensas para su regeneración. Hay muchísima gente interesante que le apetecería venir a vivir aquí si se mantienen y se potencian esas condiciones. El problema es que el territorio que ocupamos (primera línea de playa, al lado de las universidades, bien comunicado, al lado de la dársena del puerto), algunos lo ven como un solar con unas posibilidades inmensas de transformación y de hacer negocio. Se trata de apostar por un modelo de ciudad, el que representaría la evolución natural de nuestro barrio, aprovechando su potencial y sus valores que lo hacen único, diferente y atractivo para mucha gente y realizando las transformaciones necesarias para conseguir ese objetivo. O el otro modelo que es sentir desprecio por él, y pensar que el progreso consiste en vivir en un edificio de apartamentos, en el que cuando te subes al ascensor y coincides con un extraño, no darte cuenta que es tu vecino de rellano. También existe la posibilidad de irse a vivir a un adosado en medio del secano
    Yo particularmente lo tengo claro y por eso llevo 13 años peleando por defender lo que me gustaría conseguir, un barrio donde sus condiciones de vida, lo conviertan en la mejor apuesta de futuro. Entiendo de todos modos, que otros prefieran irse a vivir a otro sitio.

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