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El Cabanyal: Una apuesta política equivocada

VICENTE GALLART – VICEPRESIDENTE AV. CABANYAL-CANYAMELAR

Al menos eso se desprende de las declaraciones publicadas en el diario digital VilaWeb(http://www.vilaweb.cat/www/noticia?p_idcmp=3538750), del Director Técnico de la sociedad Cabanyal 2010, de las que después se ha hecho eco el diario Levante-EMV. Si realmente han sido meditadas sus declaraciones, el Sr. César Mifsut debería profundizar en su reflexión, ante el grave problema que tiene planteado el barrio y sobre las consecuencias de las acciones que viene emprendiendo la empresa cuya dirección técnica ostenta, siendo el brazo ejecutor de una política municipal equivocada, que pretende llevar adelante un proyecto, que él mismo califica en la entrevista, de agujero negro, desfasado, innecesaria y carente de rentabilidad y con unas consecuencias negativas para los vecinos afectados, así como por la pérdida patrimonial importante que comporta. Debería tratar de convencer a sus jefes, los responsables políticos, para que reconduzcan el proyecto hacia conseguir el único objetivo posible, que es la regeneración y rehabilitación del Cabanyal. El interés general de la ciudad se lo agradecería.
Como sabe el Sr. Mifsut, como profesional que lo es con amplia experiencia, los dos objetivos que pretende conseguir el PEPRI, no mantienen necesariamente entre ellos ninguna relación. Se puede regenerar y rehabilitar el Cabanyal, sin hacer la prolongación y viceversa, se puede hacer la prolongación y no conseguir regenerar y rehabilitar el barrio. Como ejemplo basta el de la Avenida del Oeste que ha mantenido el barrio chino de la ciudad justo en uno de sus bordes. Otra cuestión bien distinta es que desde la responsabilidad municipal se utilice un objetivo como chantaje para propiciar el otro.
El Sr. Mifsut sabe que él tiene un encargo, que es propiciar y gestionar la prolongación, pero nadie le ha encargado que ponga en marcha la regeneración y rehabilitación. Es más, es perfectamente consciente de que se ponen obstáculos para que se consiga ese segundo objetivo y como muestra, el incumplimiento del Convenio firmado con el Ministerio de Vivienda. Por más que digan sus jefes políticos, a él nadie le ha presentado al otro 50 %, al responsable de la Oficina de Rehabilitación (RIVA) de El Cabanyal. Sencillamente porque no existe.
No puede decir con esa simplicidad de argumentos, que las empresas constructoras les han abandonado porque se han dado cuenta de que no van a ganar dinero. ¿Acaso ha cambiado algo entre los objetivos de Cabanyal 2010 para que se dieran cuenta de este detalle en la primavera del 2008? Entraron para hacer la prolongación y ahora es cuando parece que han desaparecido los obstáculos legales. Alguna razón más habrá que no cuenta.
Si mantiene su opinión de que es un proyecto deficitario, agujero negro presupuestario, innecesario desde un punto de vista urbanístico, fuera de contexto, cruento desde el punto de vista patrimonial y social, es decir si confirma y da plena vigencia a los argumentos que ya recogía el Plan General de Ordenación Urbana de 1988, motivo por el cual no se decidió en su momento proponer la prolongación, ¿cómo es posible que hace diez años le pareciera un proyecto interesante y en este corto tiempo haya cambiado de opinión? El contexto urbanístico actual y la oportunidad para juzgar las bondades del proyecto son las que preveía el PGOU y nada ha cambiado en ese sentido. Sin ejecutar la prolongación de Blasco Ibáñez, Valencia está tan vertebrada hoy en día con el mar como preveía el PGOU. Por eso se juzgo innecesario el sacrificio de este barrio protegido, único e irrepetible. Así es que no ha cambiado el contexto, lo que ha cambiado, en todo caso es su opinión.
Resulta poco rigurosa la apreciación que realiza sobre la cantidad que deberán pagar como diferencia los expropiados, entre 20.000 y 25.000 €, para obtener una vivienda de realojo. A nosotros no nos salen esas cuentas. Por una vivienda de 90 m2 se están ofreciendo unos 55.000 € y en cambio una vivienda de protección oficial de esa misma superficie no vale menos de 145.000 €, es decir casi el triple. Otra cosa es que a una familia le expropien 3 viviendas y le den una a cambio.
Sentir que no hay retorno para este proyecto, como él manifiesta, debe ser algo así como lo que siente un piloto de un bombardero, cuando ha apretado el botón para que empiecen a caer las bombas. Pero también en esto está equivocado. Bajo su dirección se han demolido poco más de cuarenta pequeños edificios del total de las 1661 viviendas afectadas. Salvo algunas honrosas excepciones, una gran parte eran edificios que estaban abandonados por sus propietarios y precisamente por ese motivo les ha sido fácil hacerse con ellos. Más preocupante que las demoliciones realizadas resulta la degradación que desde Cabanyal 2010 se ha generado con su particular método de impulsar la rehabilitación del barrio, que ha consistido en sacar al mercado de alquiler viviendas inhabitables, que eran ocupadas por grupos marginales de escasos recursos y se convertían en focos de infección de su entorno. Eso lo han hecho ellos solitos, sin que el PEPRI lo dijera, aunque ahora digan que se arrepienten de haberlo hecho. Pero con todo ello, hoy mismo sería un buen día para comenzar la rehabilitación. A pesar de la crisis, o precisamente por ello, ahora es el mejor momento. Por primera vez, el Plan Estatal de Vivienda, también tiene un segundo apellido que es de Rehabilitación. Si antes la rehabilitación era necesaria, ahora es imprescindible. Tan solo es menester que se cambie la voluntad y la apuesta política que se ha hecho hasta el momento. Rectificar es de sabios, y el responsable técnico de poner en marcha el proyecto, parece que ya lo ha hecho, o al menos eso se puede desprender de sus declaraciones.
A quienes les quede alguna duda sobre la oportunidad económica del proyecto basta con que realicen el siguiente calculo: Con los 160 millones que parece que el Presidente de la Generalitat le ha prometido a la Sra. Barberá, no le va a alcanzar para pagar la expropiación necesaria para la prolongación, al precio que acabaran dictando los tribunales. En cambio con la mitad de ese dinero sería posible rehabilitar todas las viviendas que lo precisen en todo el barrio, a coste cero para sus propietarios. Además con una diferencia, expropiar no crea puestos de trabajo, rehabilitar si.

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